¿Qué causa la falta de apetito?
Perder el apetito—cuando simplemente no tienes ganas de comer—puede sucederle a cualquiera, pero es especialmente común al manejar condiciones crónicas como la diabetes o la hipertensión. Algunas causas comunes incluyen:
- Enfermedad o infección: Tu cuerpo enfoca energía en sanar, lo que puede reducir el hambre.
- Medicamentos: Ciertos medicamentos pueden afectar tu apetito como efecto secundario.
- Azúcar en sangre alta: Niveles incontrolados de azúcar en sangre pueden causar falta de apetito.
- Estrés o depresión: La salud emocional a menudo impacta tu deseo de comer.
- Problemas digestivos: Problemas como reflujo ácido, náuseas o hinchazón pueden hacer que comer sea incómodo.

Remedios caseros para ayudar
Si no tienes hambre, estos consejos pueden ayudar a fomentar la alimentación y asegurar que estés obteniendo los nutrientes que tu cuerpo necesita:
- Come comidas más pequeñas y frecuentes: Las comidas grandes pueden resultar abrumadoras. Intenta comer porciones más pequeñas cada 2–3 horas en su lugar.
- Enfócate en alimentos densos en nutrientes: Elige alimentos que aporten mucha nutrición en porciones más pequeñas, como:algún texto
- Batidos con frutas, verduras y proteínas (por ejemplo, yogur o polvo de proteína).
- Frutos secos, mantequillas de nueces o aguacate para grasas saludables.
- Huevos, pescado o pollo para proteínas fáciles de digerir.
- Haz que las comidas sean más atractivas: Si la comida se ve bien, es más probable que comas. Agrega color con frutas, verduras y guarniciones para que tu plato sea más invitante.
- Bebe líquidos entre comidas: Evita beber demasiado durante las comidas, ya que puede hacer que te sientas lleno más rápido. Bebe agua, tés herbales o caldos entre comidas en su lugar.
- Ejercicio suave antes de las comidas: Una caminata corta o movimiento ligero puede estimular el hambre.
Cuándo contactar a tu médico
La falta de apetito a veces puede ser un signo de un problema más serio. Comunícate con tu proveedor de atención médica si:
- Has perdido peso sin intención.
- Tu apetito no regresa después de unos días.
- Te sientes nauseabundo, hinchado o tienes otros problemas digestivos.
- No puedes comer lo suficiente para satisfacer las necesidades de tu cuerpo.
*Este contenido fue traducido del inglés original utilizando IA y puede contener errores u omisiones. Se proporciona únicamente con fines de educación en salud. Si algo no está claro, consulte con su equipo de atención médica.
