Una siesta corta puede sentirse como un botón de reinicio—pero si duermes demasiado tiempo, podrías despertar con somnolencia, lentitud, o incluso más cansado que antes.
El Punto Dulce: 20 a 30 Minutos
La investigación muestra que la duración ideal de una siesta es de alrededor de 20 a 30 minutos. Esto le da a tu cuerpo justo el descanso necesario para recargarse sin entrar en sueño profundo. Cuando despiertas durante el sueño ligero, te sientes renovado y alerta.
Si te excedes, corres el riesgo de entrar en sueño de ondas lentas (profundo)—y despertar de esa etapa puede dejarte sintiéndote aturdido, nublado o irritable el resto del día. Esto se llama inercia del sueño, y es por eso que las siestas largas a menudo salen mal.

Cuándo las Siestas Largas Pueden Estar Bien
Hay algunas excepciones. Si estás enfermo, recuperándote de una cirugía, o no dormiste en absoluto la noche anterior, tu cuerpo puede beneficiarse de una siesta más larga. Solo asegúrate de planificarla más temprano en el día, para que no interfiera con tu sueño nocturno.
Duerme Más Inteligente
- Configura un temporizador para un máximo de 25-30 minutos
- Siesta antes de las 3 p.m. para evitar interrupciones del sueño
- ¿Combinarlo con cafeína? Algunas personas hacen una siesta de “café”—toman una pequeña taza de café y luego duermen durante 20 minutos. ¡Despertarás justo cuando la cafeína comience a hacer efecto!

Conclusiones
Una siesta rápida puede ser una gran manera de refrescar tu mente y cuerpo—pero las siestas más largas pueden hacerte sentir peor. Limítate a 20-30 minutos, y probablemente te sentirás más energizado y alerta el resto del día.
*Este contenido fue traducido del inglés original utilizando IA y puede contener errores u omisiones. Se proporciona únicamente con fines de educación en salud. Si algo no está claro, consulte con su equipo de atención médica.
