La mayoría de las personas beben mucho menos agua en invierno sin darse cuenta. El aire frío, los calefactores interiores y las señales de sed más débiles hacen que la hidratación sea fácil de olvidar. Incluso una deshidratación leve puede causar fatiga, mareos, dolores de cabeza, estreñimiento o niveles altos de azúcar en la sangre.
Por qué puede que no beba suficiente agua en invierno
- Siente menos sed en clima frío. El cuerpo reduce las señales de sed cuando hace frío, por lo que no se da cuenta cuando necesita agua.
- Las señales de sed se debilitan a medida que envejecemos. El envejecimiento hace que sea más difícil detectar la deshidratación temprano.
- Opta por bebidas calientes en lugar de agua. El café, el té o el cacao reemplazan el agua que normalmente bebería en los meses más cálidos.
- Las rutinas cambian en invierno. Los días más cortos, pasar más tiempo en casa y menos actividad hacen que sea fácil olvidar los líquidos.
Estos pequeños cambios se suman — y muchas personas no notan hasta que se sienten cansadas o mareadas.
¿Quieres saber exactamente cuánta agua necesitas cada día? Consulta nuestro artículo Cómo calcular las necesidades de agua según el tamaño de tu cuerpo para aprender más.

5 consejos simples para beber más agua
1. Comienza tu día con una bebida caliente
Comienza tu mañana con 1 taza (8 oz / ~250 ml) de agua tibia, té de hierbas o agua con limón.
Si te resulta cómodo, intenta beber hasta 2 tazas (16 oz / ~500 ml) durante tu primera hora del día. Esto reemplaza suavemente los líquidos que tu cuerpo pierde durante la noche.
2. Bebe regularmente — no solo cuando sientas sed
Mantén una botella de agua o termo cerca y toma pequeños sorbos cada hora. Si no disfrutas del sabor del agua simple, prueba el agua infusionada, ¡te puede enamorar!
Objetivo: alrededor de ½–1 taza (4–8 oz / 120–240 ml) cada hora que estés despierto.
Esta ingesta constante es más fácil para los adultos mayores que beber grandes cantidades de una sola vez.
3. Añade alimentos hidratantes
Los alimentos hidratantes pueden proporcionar una cantidad sorprendente de líquido.
Objetivo diario: busca obtener 1–2 tazas de líquidos de los alimentos.
Ejemplos:
- 1 taza de sopa o caldo = ~1 taza de líquido
- 1 tazón de avena = ~½ taza de líquido
- 1 taza de yogurt = ~½ taza de líquido
- 1 taza de fruta (naranjas, bayas, manzanas) = ~½ taza de líquido
- 1–2 tazas de verduras de hoja = ~¼–½ taza de líquido
Puedes combinar y mezclar — estos se suman rápidamente sin necesidad de beber más agua.

4. Bebe con las comidas y los refrigerios
Esto integra la hidratación en tu rutina sin esfuerzo.
- ½ taza (4 oz / 120 ml) antes o después de cada comida
- ½ taza con refrigerios
5. Presta atención a los signos tempranos de deshidratación
Utiliza estos como señales de que puedes necesitar ½–1 taza de agua extra:
- Boca seca
- Orina de color amarillo oscuro
- Dolores de cabeza
- Mareos
- Fatiga
- Niveles altos de azúcar en la sangre
Si estos síntomas continúan, puede significar que necesitas una ingesta más constante, no solo una bebida única.

Conclusiones
Si notas poca energía o signos de deshidratación, algunos pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia. Y si necesitas ayuda, tu equipo de cuidados siempre está aquí para apoyarte.
*Este contenido fue traducido del inglés original utilizando IA y puede contener errores u omisiones. Se proporciona únicamente con fines de educación en salud. Si algo no está claro, consulte con su equipo de atención médica.
