1. Tienes que sudar mucho para que cuente
El mito: Si no estás empapado, no cuenta.
La verdad: El movimiento es movimiento. Una caminata alrededor de la manzana, estiramientos ligeros o bailar mientras cocinas apoyan tu salud. De hecho, estas actividades cotidianas se engloban en algo llamado NEAT—termogénesis de actividad no relacionada con el ejercicio. Esa es la energía que tu cuerpo utiliza para los movimientos diarios que no son entrenamientos formales. ¿Quieres aprender cómo NEAT puede ayudarte a quemar entre 300 y 500 calorías adicionales a lo largo del día? Lee nuestro artículo aquí.
Consejo: Concéntrate en la consistencia, no en la intensidad.

2. Levantamiento de pesas es solo para jóvenes
El mito: El entrenamiento de fuerza es peligroso después de los 60.
La verdad: Construir músculo protege tus huesos, mejora el equilibrio y te ayuda a mantenerte independiente. De hecho, cuanto más envejeces, más importante se vuelve, porque naturalmente pierdes músculo con la edad. Esa es exactamente la razón por la que necesitas el entrenamiento de fuerza, no por la que deberías evitarlo.
Consejo: Comienza ligero y ve despacio. La fuerza no se nace, se construye con meses y años, ladrillo a ladrillo.
3. El ejercicio tiene que ser 30+ minutos para que importe
El mito: Si no tienes media hora, omítelo.
La verdad: Incluso 5-10 minutos de movimiento pueden reducir el estrés, aflojar las articulaciones y mejorar tu estado de ánimo. Todo suma.
Consejo: Intenta con "snacks de movimiento" durante tu día. Una caminata de 10-15 minutos después de cada comida puede sumar hasta 30-45 minutos sin sentir que es un entrenamiento.

4. Caminar no es un ejercicio “real”
El mito: Es demasiado fácil de contar.
La verdad: Caminar es una de las mejores formas de ejercicio. Es suave para las articulaciones, excelente para el corazón y ¡gratis!
Consejo: Convierte los mandados en pasos, o invita a un amigo para charlar mientras caminan.
5. Si estás adolorido, deberías parar
El mito: Un poco de dolor significa que hiciste algo mal.
La verdad: Un poco de dolor es totalmente normal cuando intentas algo nuevo—siempre que tu forma sea correcta. Si no estás seguro, considera contratar a un entrenador personal para que te ayude a comenzar de manera segura. El dolor generalmente significa que tus músculos están despertando, no que están ondeando una bandera roja. Con el tiempo, aprenderás a diferenciar entre el dolor normal y las señales de tensión o lesión.
Consejo: Mantente suave y mantente constante. La rigidez desaparece más rápido cuando te mantienes activo.

Conclusiones
No es necesario que el ejercicio se sienta punitivo, perfecto o doloroso. Deja ir la mentalidad de todo o nada. Concédele importancia al movimiento que se sienta bien, que se adapte a tu vida y que te mantenga sintiéndote fuerte.
*Este contenido fue traducido del inglés original utilizando IA y puede contener errores u omisiones. Se proporciona únicamente con fines de educación en salud. Si algo no está claro, consulte con su equipo de atención médica.
